
Harto. Esta es la palabra que define es estos momentos mi estado de ánimo en lo referente a mi estado profesional. Estoy jodidamente harto. Harto de que me mortifiquen por un error que he cometido (si se le puede llamar error a un diagnóstico erróneo con síntemas claros de que era un error de software), harto que me hablen como si fuese estúpido, harto que se rían de mí cuando les digo que tengo problemas y sobretodo harto de que mis decisiones se tomen completamente a la ligera. Si no me quieren que me lo digan, pero que no me toquen los cojones. Realmente este tipo de detalles son los que convierten un curro perfecto en un curro de mierda al que deseas no volver más. Si en dos semanas la cosa no mejora me largo. Punto. No vengo a que me insulten. He dicho.
1 comentari:
Di que sí, hermano. Nadie merece el menosprecio de los que tenemos la sangre limpia.
Si no somos capaces de tratarnos bien entre hermanos, ¿como han de exigirnos pues que lo hagamos con extraños? El respeto nace de entre todos los hombres que comparten iguales cualidades y sin eso, no podemos llamarnos personas a nosotros mismos.
Esos pecadores no recibirán el perdón, Sr Xavi, así que puedes vejarlos y destriparlos si así te place porque aun ha de nacer el hombre que esté por encima de los demás.
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