
Harto. Esta es la palabra que define es estos momentos mi estado de ánimo en lo referente a mi estado profesional. Estoy jodidamente harto. Harto de que me mortifiquen por un error que he cometido (si se le puede llamar error a un diagnóstico erróneo con síntemas claros de que era un error de software), harto que me hablen como si fuese estúpido, harto que se rían de mí cuando les digo que tengo problemas y sobretodo harto de que mis decisiones se tomen completamente a la ligera. Si no me quieren que me lo digan, pero que no me toquen los cojones. Realmente este tipo de detalles son los que convierten un curro perfecto en un curro de mierda al que deseas no volver más. Si en dos semanas la cosa no mejora me largo. Punto. No vengo a que me insulten. He dicho.
